Tempus mundi, l’experiència del temps en un monestir medieval
La vivencia del tiempo entendida en los términos de productividad e hiperaceleración actual no siempre ha sido así. En la edad media el ritmo del tiempo estaba dictado por los ciclos de la naturaleza, el movimiento de los astros y las festividades religiosas. El tiempo se experimentaba en relación con el entorno, de forma tan tangible que prácticamente podía ser contemplado.
Dentro del monasterio, un sitio recogido y silencioso, las hermanas experimentaban un entorno que propiciaba la contemplación y la meditación. Esta visita dinamizada para público familiar pretende ralentizar el reloj del tiempo y vivir el entorno físico del monasterio y su función como espacio para la reflexión y meditación.
Para familias con niños a partir de 6 años