En la documentación del siglo XVI, pueden encontrarse distintas noticias vinculadas a nuevas transformaciones en el área noreste del monasterio, ocupada por el ángulo formado por el dormitorio, la sala del Ángel y la iglesia. Por una parte, en 1514 se estaba encalando el dormitorio y, por otra, en 1533 los documentos informan de obras de carpintería en el mismo espacio, lo que podría relacionarse con la construcción del actual artesonado, que rebaja la altura de la sala y recorta la visión de los arcos diafragma medievales. Este nuevo nivel permitiría el desarrollo de una serie de celdas, como la de sor Teresa de Cardona, vinculadas a la nueva reforma monástica.
El nuevo techo del dormitorio
La transformación y la colonización de la sala del Ángel
El alcance de las obras en esta zona del monasterio puede llevar a pensar que debió de ser también en este momento de la primera mitad del siglo XVI cuando se configuró la actual sala del Ángel. Este gran espacio está dividido en distintos niveles de forjado, atendiendo muy probablemente a la voluntad de crear nuevas celdas en los espacios entre contrafuertes. La celda de sor Teresa de Cardona está localizada precisamente en uno de estos nuevos niveles de la sala del Ángel, a los que se accede mediante la escalera de caracol adosada al contrafuerte de los pies del dormitorio, contrafuerte que tuvo que ser perforado para construir una puerta de acceso a las celdas.
El acceso y la estructura de la celda
El acceso a la celda de sor Teresa de Cardona se realiza a través de la escalera de caracol adosada al contrafuerte de los pies del dormitorio. La primera bifurcación de la escalera permite acceder al lado izquierdo, a un rellano con dos puertas de arco conopial que dan acceso a cada uno de los espacios que se configuran a ambos lados del contrafuerte. La celda está dividida en dos crujías por un gran arco apuntado —el de la sala del Ángel— que tiene continuidad en niveles inferiores y que queda recortado por el pavimento de la habitación.
La bóveda de la celda
La celda se cubre con una bóveda semiesférica encalada y con nervaduras que culminan en una clave de bóveda con el escudo policromado y dorado de sor Teresa de Cardona, abadesa del monasterio entre 1521 y 1562.