La cocina del monasterio está adosada al refectorio, con el que se comunica mediante una pequeña ventana que permite pasar comida y útiles de uno a otro espacio. La planta baja de la cocina se organiza en dos áreas bien definidas gracias a la presencia de un muro con dos grandes arcos carpanel articulados a través de un pilar central, estructura esta que se enmarca dentro del proyecto de reforma del siglo XVII.