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Investigación, restauración y conservación de las sepulturas del periodo fundacional

El Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes ha presentado los primeros resultados del proyecto de investigación, restauración y conservación de las sepulturas del periodo fundacional, una actuación iniciada a finales de 2024 en el marco de la conmemoración de los setecientos años del cenobio (1326–2026). La investigación, inédita al conjunto, ha permitido estudiar de manera integral ocho tumbas del siglo XIV y analizar un total de 25 individuos.

Este estudio multidisciplinario integra arqueología, antropología física, restauración, arqueobotànica y paleogenòmica para abordar por primera vez de manera global las sepulturas vinculadas a los primeros años de la comunidad. Los trabajos han incluido endoscopias previas, apertura arqueológica, análisis de restos humanos y materiales, y posterior restauración y reinhumación.

Uno de los principales resultados es la revisión de las atribuciones históricas de varias tumbas. En algunos casos, como el sepulcro atribuido a Artau de Foces, no se ha identificado ningún individuo masculino, sino dos mujeres y tres niños. En la tumba de Francesca Saportella, se han documentado al menos nueve individuos de cronologías diversas, evidenciando reaperturas y alteraciones posteriores.

La investigación también ha permitido estudiar por primera vez de manera integral el sepulcro de la reina Elisenda de Moncada. Se han identificado los restos atribuidos a la fundadora, depositados en una caja de madera medieval, y evidencias de un entierro con indumentaria austera, probablemente vinculada al hábito monástico. El análisis indica que se trata de una mujer de unos setenta años, con patologías asociadas al envejecimiento. Entre los hallazgos destacan fragmentos textiles, incluido uno de seda con oropel.

El estudio ha documentado una gran diversidad de prácticas funerarias hasta ahora poco conocidas del monasterio. Se han identificado entierros en fardos textiles y sacos funerarios, así como depósitos directos dentro de los sepulcros y la presencia de elementos rituales como candelas y cordeles. Estas evidencias apuntan a procesos de reorganización y reinhumación a lo largo del tiempo.

El sepulcro de la reina

El estudio ha documentado una gran diversidad de prácticas funerarias hasta ahora poco conocidas del monasterio. Se han identificado entierros en fardos textiles y sacos funerarios, así como depósitos directos dentro de los sepulcros y la presencia de elementos rituales como candelas y cordeles. Estas evidencias apuntan a procesos de reorganización y reinhumación a lo largo del tiempo.

Desde el punto de vista bioantropológico, el conjunto analizado muestra una mayoría de mujeres adultas, algunas de edad avanzada para el contexto medieval, así como presencia de niños y adolescentes. Se han identificado patologías osteoarticulares, posibles enfermedades metabólicas y lesiones traumáticas, que aportan información sobre las condiciones de vida y salud dentro de una comunidad femenina acomodada.

El análisis arqueobotánico, con más de 200 muestras, ha confirmado la presencia de ofrendas florales y plantas aromáticas asociadas a los ritos funerarios, así como indicios de especies con posibles usos medicinales o simbólicos. Los datos permiten aproximarse también a la relación con el entorno y los recursos vegetales de las personas enterradas.

La línea paleogenómica ya ha iniciado el estudio de ADN antiguo a partir de muestras óseas y dentales, con resultados preliminares en algunos individuos. Estos análisis permitirán confirmar identidades, establecer relaciones de parentesco y determinar el origen biológico de los enterrados, pero se encuentran todavía en una fase inicial.

El proyecto, que empezó el último tercio del 2024, está dirigido por Anna Castellano-Tresserra y Carme Aixalà, con la participación de Josep Ma. Vila, Javier Chillida y Carme Rissech, y el asesoramiento del Servicio de Arqueología de Barcelona. Se trata de un equipo multidisciplinario que aplica técnicas avanzadas como escaneo 3D, radiología, análisis textil y estudios moleculares.

La investigación continuará este año y durante el 2027, con trabajos pendientes como dataciones por carbono 14, estudios de colorantes, análisis de materiales documentales y ampliación de los datos genéticos. Los resultados finales tendrán que permitir resolver cuestiones clave sobre la identidad de los individuos, la reutilización de tumbas, los rituales funerarios y la dinámica interna de un centro de poder femenino en el siglo XIV. De este modo, se podrán estudiar aspectos de la sociedad medieval catalana como la vida cotidiana, la muerte, el matronatge y el poder, la influencia y la imagen de la mujer en la Edad Media.