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El siglo XX: el monasterio se abre al público

A principios del siglo XX, aún con el mecenazgo de sor Eulària Anzizu, prosiguieron las obras de restauración y mejora del monasterio. Así, gracias a su dote y en paralelo a las obras de restauración de la iglesia, se procedió a la compartimentación del interior del dormitorio, con la construcción de una serie de celdas que se alineaban a ambos lados de la gran nave y se abrían a lo largo de un pasillo central. En 1902, sor Eulària creó el primer «Museíto» del monasterio en la celda de las Claraboyas del primer piso del claustro, que, siguiendo las tendencias museográficas del momento, albergaba piezas de toda clase procedentes del tesoro del monasterio. En 1931, bajo el Gobierno de la Segunda República, el Estado declaró el monasterio monumento histórico-artístico nacional, junto con otros bienes patrimoniales de la ciudad de Barcelona. Durante la Guerra Civil española (1936-1939), el monasterio fue confiscado por la Generalitat de Cataluña, que se hizo cargo de su gestión, y el recinto conventual pasó a tener distintos usos según las vicisitudes del momento. Así, se convirtió en depósito de obras de arte, principalmente del Gobierno del Estado; la Generalitat quiso instalar en él el Museo de Arte Gótico de Cataluña, y posteriormente, en 1938, fue sede del Archivo Histórico General de Cataluña. Acabada la Guerra Civil española, y con el regreso de la comunidad del exilio en el año 1946, la sala capitular acogió la primera colección de obras de valor y de interés artístico que había reunido sor Eulària Anzizu.

monasterio

A partir de 1949 se abrió al público una parte del monasterio, y en 1975 se construyó un nuevo convento en el antiguo huerto grande a fin de destinar la mayor parte de las instalaciones antiguas al museo-monasterio de Pedralbes, inaugurado en 1983 y que a finales del siglo XX pasó a formar parte del Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona (MHCB). En 1993, el dormitorio y la sala de la Reina alojaron una pequeña parte de la colección Thyssen-Bornemisza, que en 2004 fue trasladada al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Desde 2012, el Real Monasterio de Santa María de Pedralbes está de nuevo incluido en el Registro de Museos de la Generalitat como un ente independiente, con una gestión propia bajo la tutela del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB). Actualmente, una pequeña comunidad de once monjas clarisas sigue viviendo en las nuevas dependencias anexas al monasterio.

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